Acerca de Mindfulness

La definición más divulgada de mindfulness es la acuñada por Jon Kabat-Zinn (2003), el principal difusor de esta práctica en occidente: Mindfulness es la capacidad de prestar atención a la experiencia del momento presente, con una actitud de aceptación y no juicio (Jon Kabat-Zinn 2003).

Si bien la práctica de mindfulness tiene sus raíces en el budismo y en contextos monásticos, en las últimas décadas se ha extendido fuertemente en el mundo occidental, habiéndose desarrollado múltiples intervenciones en diversos contextos laicos, tales como la salud, la medicina y la psicología y ámbitos judiciales, educacionales y organizacionales.

De la mano de esta proliferación de intervenciones, se ha acumulado numerosa investigación científica en relación a los beneficios de esta práctica. Por nombrar algunos: la ansiedad, la depresión y la irritabilidad se reducen con la práctica regular de meditación; la práctica regular de meditación mejora la memoria, los tiempos de reacción se agilizan y la energía mental y física aumenta; las personas que meditan habitualmente disfrutan de relaciones de mayor calidad y más satisfactorias; la meditación reduce los indicadores clave de estrés crónico, incluyendo la hipertensión (Williams & Penman, 2013). A nivel neurobiológico, la práctica sostenida de mindfulness se correlacionaría con cambios cerebrales estructurales asociados a áreas de la atención, la regulación emocional y de las representaciones viscero-somáticas del self (Guendelman & Solari, 2013).

La práctica de mindfulness nos ayuda a encontrar la paz y la felicidad en un tiempo tan difícil y frenético como el que nos ha tocado vivir. Aunque más bien sería decir, nos

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ayuda a redescubrirlas, porque todos llevamos dentro fuentes de paz y bienestar, por muy atrapados y agobiados que lleguemos a sentirnos. La práctica de mindfulness enseña que es posible probar una alternativa a la lucha y estrés permanente que invade gran parte de nuestra vida cotidiana.

La práctica de mindfulness se desarrolla en dos niveles: formal e informal. Por nivel formal se entiende fundamentalmente la práctica de la meditación sentada, para lo cual es recomendable y necesario contar con un guía que cuente con experiencia al respecto. El nivel informal de la práctica se refiere a aprovechar todas las situaciones de la vida diaria para cultivar la capacidad de estar plenamente presentes.